lunes, 27 de septiembre de 2010

Sábado 18, Cena de gala

Por fin ha acabado la parte más dura del "XXI Congreso de Estudios de Telecomunicación" y hemos podido relajarnos del todo.

Este deseado final a una semana muy productiva de ponencias, debates, reuniones, etc. llegó de la mano de una Queimada elaborada por algunos de los gallegos asistentes al C.EE.T. (además del regreso del ex-congresita también gallego Agustín para comandar la elaboración de la bebida). Los grados subieron (hay que decir que nos bebimos toda la Queimada) y unos cuantos aprovechamos para pasear por Barcelona (visitamos la Sagrada Familia) y otros tantos prefirieron dormir la siesta para cargar las pilas para una cena que se antojaba colosal.

A las 20:30 estábamos citados todos y todas, guapísimos y guapísimas, para montar al autobús que nos llevaría al lugar, secreto a esas alturas para la mayoría, en el cual celebraríamos la cena de gala. Como detalle, comentar que la mayoría de los chicas llegaron antes que los chicos... el año próximo habrá que tomárselo más en serio, chicos.

El autobús nos llevó a la Torre de Collserola (torre de comuniciones más importante de Cataluña), la cual preside Barcelona desde las alturas y desde donde todos mirábamos con asombro la magestuosidad de la Ciudad Condal. Tomamos una copa de cava en la parte inferior de la torre para, acto seguido, ascender 400 metros sobre el nivel del mar hasta lo alto de la torre. El ascensor, acristalado, dejaba ver una postal impresionante de Barcelona y que a buen seguro ninguno de los asistentes al "XXI C.EE.T." olvidará jamás.

El menú de la cena, todo sea dicho, no fue el esperado, aunque no estuvo mal, pero la algarabía y cachondeo tras unos inicios muy serios hicieron de la cena un rato divertidísimo. Las vistas de Barcelona alimentaban tanto como la cena, después de la cual se entregaron los detalles que los chicos compran a las chicas, y viceversa. Los chicos regalaron un diploma con un bonito mensaje y una rosa a cada chica; éstas por su parte regalaron un preservativo a cada chico con un gracioso mensaje también.

Ya, para rematar la noche, bailamos en una famosa discoteca barcelonesa hasta que el cuerpo aguantó. Disfrutamos como enanos de esta fiesta más que merecida.

Hasta aquí la información, el resto se queda en el C.EE.T., porque como es sabido por tod@s: "lo que pasa en el C.EE.T. se queda en el C.EE.T."

Un saludo

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